La historia de Tarraco va ligada a la misma Romanización de toda la Península Ibérica; importante enclave para ganar terreno a los Cartagineses en la II Guerra Púnica, y posteriormente para anexionar Hispania como nueva provincia romana. Su origen militar es un elemento importante para su desarrollo urbano, convirtiéndola en una ciudad diferente urbanísticamente hablando, y con una belleza visible e inusual a una gran distancia.

Para poder seguir los pasos de su historia, haremos un recorrido cronológico desde su fundación hasta su caída a causa de las invasiones bárbaras.

 

S. V-III a.e.c.

 

En un  promontorio al lado del mar, y según los textos latinos, junto a la desembocadura del actual rió Francoli; existía un poblado íbero con el nombre de Cesse. Se sabe muy poco arqueológicamente de este asentamiento íbero. Sin embargo la crónica de la II Guerra Púnica, habla del primer enfrentamiento de cartaginenses y romanos en esta población. Estando esta, a favor de Cartago fue saqueada por Roma en el año 218 a.e.c.
218 a.e.c.

 

 

 

Mientras Aníbal se dirigía hacia Roma, atravesando los Pirineos y los Alpes, Roma envía un desembarco de tropas en Empuries (Girona), haciéndolo desplazarse hacia el sur de la península para cortar la retaguardia y el apoyo al ejercito cartaginés. El primer enfrentamiento entre los dos ejércitos sucede en Cesse, los íberos de este poblado ayudan al ejercito cartaginés. Vencidos, los púnicos retiran sus ejércitos al sur del río Ebro. Mientras que el ejercito romano instala su campamento y posterior base de operaciones al lado del poblado íbero sobre un promontorio que domina mar y tierra. Así nace el Praesidium de Tarraco, aun actualmente se pueden apreciar sus murallas en la parte alta de la ciudad y paseo arqueológico. A parir de este momento Tarraco es el principal puesto de mando y operaciones durante toda la Guerra Púnica en Hispania; y posteriormente durante las guerras contra los celtiberos y Numancia para continuar con la dominación de toda la Península.
45 a.e.c.

 

Las guerras civiles por el poder de Roma también enriquecen y marcan a Tarraco como ciudad clave y de gran importancia estratégica, así pues Julio Cesar, después de su campaña victoriosa contra los seguidores de Pompeyo en Hispania, concede el título de Colonia de Derecho Romano a Tarraco. Ahora, oficialmente, la ciudad se conocerá como COLONIA IULIA URBS TARRACO (CIVT)
27-24 a.e.c.

 

 

Augusto se instala en Tarraco durante las campañas contra los cántabros. Durante tres años Tarraco se convierte en capital política del Imperio Romano. Las reformas provinciales que hizo posteriormente la convierten, además, en la capital de la provincia Tarraconense, la de mayor extensión de toda Hispania. A partir de este momento Tarraco recibe toda la atención del Imperio y se comienzan las principales obras de urbanización y embellecimiento. Con un estilo propio (ciudad creada sobre grandes terrazas), la ciudad va aumentando su población, y nada tiene que envidiar a la capital del mundo, Roma. Incluso porque los mismos Cesares pernoctan en ella para controlar la riqueza de toda la Hispania.
Año 16. Se inicia el culto divino al Emperador. Tarraco es la primera ciudad del Imperio en dedicar un altar a Augusto. Y por lo tanto pionera en este nuevo culto Imperial. 
S. I-II.

 

 

Es el momento de mayor esplendor de la ciudad. Tarraco es una verdadera capital; sede de culturas de la amplia y rica provincia que gobierna. Se edifican el circo, el anfiteatro, el forum provincial, etc. Ahora ya el antiguo Praesidium militar esta convertido en dos enormes plazas repletas de tiendas, jardines, templos y edificios públicos y administrativos para controlar a la misma ciudad y a toda la provincia Tarraconense. La mayoría de monumentos visibles actualmente son de esta época.
Año 257 Los primeros datos sobre las persecuciones a los cristianos en Tarraco, son en esta fecha. En la arena del anfiteatro son quemados vivos el obispo San Fructuoso (el primer obispo conocido de Tarragona) y sus dos diáconos, St. Augurio y San Eulogio. Tarragona tiene sus primeros mártires.
2ª mitad S. III.

 

Comienzan las primeras invasiones desde el norte, sin que las legiones de Roma, ya muy deterioradas, puedan evitarlo. Los alamanes, pueblo germánico, hacen acto de presencia y atacan la ciudad y su entorno. La decadencia de Tarraco, iniciada años atrás, se hace clara y evidente.
Años 470-475. Eurico, rey visigodo se apodera de Tarraco. Así empieza el corto dominio del reino Visigodo.
S. V-VI.

 

Tarraco, a pesar de ser sede obispal, pierde peso específico a favor, sobretodo, de Barcino. La ciudad se repliega y queda reducida a lo que ahora conocemos como la Part Alta. Vuelve a lo que fue su origen, la zona que ocupo el Praesidium militar.
Año 716.

 

A causa de la cercana presencia de las tropas musulmanas el obispo Próspero huye a Italia con las reliquias y los libros litúrgicos de su obispado. Tarraco deja de existir como ciudad. Se tendrá que esperar a la reconquista cristiana, en el siglo XII, para poder ver renacer Tarragona como ciudad.
 

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