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En época romana los historiadores Plinio el
Viejo y Pomponio Mela ubican a Lacipo en el Convento Jurídico
Gaditano, como ciudad tributaria. Con ceca propia, en el siglo I
obtuvo su mayor esplendor. Tuvo dos altares uno dedicado a la
Juventud y otro a la Fortuna Augusta
Tras la crisis del siglo III, en los siglos IV-V,
el asentamiento vuelve a poblarse prueba de ellos son los restos de
la necrópolis visigoda. También destacan los Baños de la Hedionda,
baños sulfurosos ferruginosos de origen romano. Las leyendas
atribuyen su origen a Julio César, cuando era pretor que aliviando
una enfermedad herpética en sus aguas mandó construirlos. Lo que sí
es seguro es que en sus aguas se bañaron sus tropas a la espera de
la confrontación con Pompeyo y encontraron alivio a las enfermedades
de la piel.
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