ARTE

 

 

Las pinturas murales de las tumbas etruscas son de una técnica rudimentaria, pero destacan por su colorido y por la sensación de movimiento y vida que se desprende de ellas. En tumbas halladas en Tarquimia, Chiusi u Orvieto, se han descubierto frescos muy bien conservados de los siglos VI y V a.e.c.. Los temas más frecuentes son los de danza, los banquetes, los ejercicios ecuestres y los deportes. Posteriormente las pinturas retratadas fueron temas relacionados con el más allá; en ellas aparecen demonios que remiten a juegos fúnebres y ritos mortuorios. Desde hace 30 años se han descubierto mas tumbas gracias al sistema ideado por Carlo Maria Lerici, que consiste en introducir un periscopio orientado hacia abajo en la cámara funeraria. Así se puede fotografiar mejor los frescos y evitar excavaciones innecesarias, como en Tarquinia que solo estaba decorado el 2% de las tumbas. El arte  de los etrusco revela cierta relación con el griego, con el de los egipcios y Asia Menor. El arte etrusco tuvo una gran influencia sobre posteriores estilos romanos. Los cementerios se situaban  a las afueras de las ciudades. Las cámaras funerarias eran  construidas bajo tierra, pero tenían grandes bóvedas de piedras superpuestas cubiertas por túmulos de tierra. Posteriormente las tumbas  tenían varias habitaciones construidas de forma que parecían una casa.

Los etruscos realizaban sus objetos por razones utilitarias o religiosas como hacían la mayoría de los pueblos. El arte etrusco se diferencia claramente de una ciudad a otra, reflejando la independencia política de cada una, aunque tenían rasgos comunes.
Las obras etruscas más famosas están realizadas en  terracota o arcilla cocida, y esto incluye esculturas en tapas de sarcófagos, como por ejemplo la famosa pareja de esposos de finales del siglo VI a. C., actualmente en la Villa Giulia, en Roma; de Caere (Cerveteri), obras de templos, como revestimientos para proteger la madera, los tejados y las esculturas frontales. En  Vulci destacaron por esculpir imágenes en nenfro, una piedra caliza local, de la cual son representativas las esfinges y el León Alado de Roma. Los etruscos eran excepcionales trabajadores del bronce, como se observa en la Loba Capitolina realizada hacia el 500 a.e.c., actualmente conservada en el Museo Capitolino de Roma, y la Quimera de Arezzo de los S V-IV a.e.c. hoy en el Museo Arqueológico de Florencia, son muestras excelentes de la escultura zoomórfica en bronce. También cabe destacar la estatua de tamaño natural del orador Aulo Metelo, el Arringatore, del S I a.e.c., expuesta en el museo Arqueológico de Florencia, esta considerada como una de las estatuas de bronce más admirables de su época.

La cerámica pintada etrusca se vio influida por la griega. También desarrollaron una loza pulida y característica, el denominado bucchero nero, vasos áticos con figuras negras, con adornos grabados o en relieve. La influencia del arte etrusco sobre los romanos es evidente desde el S VI a.e.c. hasta la preeminencia de los estilos griegos en el siglo III a.e.c.

Desarrollaron una importantísima industria orfebre, trabajaban con suma finura el bronce;  realizaron gran cantidad de  adornos, recipientes de varios  materiales, jarrones de distinto tipo tamaño y forma. Utilizaban hachas realizadas en bronce y muy decoradas.

También había objetos realizados con marfil, bronce y oro, además utilizaban pastas y arcilla. Generalmente los adornos eran embellecidos con figuras humanas, geométricas o de animales como: caballos alados, toros, aves, etcétera. Incluso realizaban objetos meramente decorativos, generalmente estatuillas de hombres o mujeres guerreras.

En el llamado período “orientalista” luce con toda su grandeza a través de las cerámicas, joyas, esculturas, pinturas y demás utensilios, tanto civiles como religiosos.

Las mujeres y hombres de etruscos le daban mucha importancia a su arreglo personal, utilizaban perfumes, collares de cuentas con formas geométricas y otras con formas de animales o seres mitológicos. Poseían peines y peinetas realizadas en oro o bronce tallados con las figuras de los hombres. Las ropas se las adornaban con broches de oro y aplicaciones en marfil.
También realizaban  utensilios para preparar la comida como cuchillos de bronce  muy decorados y parrillas para asar la carne.

No han llegado hasta nosotros restos de casas palacios o edificios públicos, pero sabemos que los romanos seguían el modelo etrusco al construir un templo. Los etruscos también construyeron acueductos, puentes y alcantarillas. El templo se situaba según un eje simétrico de orientación norte-sur y sobre un podio alto, con un pórtico de cuatro columnas, enfrente de las tres puertas que conducían a tres habitaciones paralelas para los tres Dioses principales etruscos.

Las ciudades etruscas se construían en forma cuadrangular y estaban  fortificadas con muros reforzados por puertas dobles y torres. El muro que rodeó la primera ciudad de Roma fue construido durante la época del rey Servio Tulio que reinó del 578 al 534 a.e.c. fue una construcción etrusca.
Aunque no han aparecido restos de casas, se supone en base a las tumbas, que las casas etruscas tenían tejados a una o dos aguas recubiertos con teja, y la casa tendría de una a tres habitaciones. Las casas posteriormente tenían un atrio, con el tejado abierto sobre un estanque para el agua de lluvia; un impluvium como en una villa romana.
Tendrían una base de piedra, estructura de madera, revestimientos de barro cocido y un gran escalón a la entrada. También conocían la bóveda y la utilizaron en la construcción de puentes.

Tumulos estimados en Etrúria 200.000,  censados en el área de Tarqüínia 6.900, de los que se hallan pintados  en Tarqüínia 200.

Recientemente en Pianace, en Sarteno, se ha descubierto la segunda tumba con pinturas murales. Se ha datado hace unos 2300 años; en ella se han hallado los restos de tres etruscos enterrados en sarcófagos individuales. El sarcófago mayor esta tallado en alabastro y esta decorado con la imagen del difunto apoyado sobre el codo. La serpiente tricéfala simbolizaba el más allá, el auriga pelirrojo se asocia  con el encargado de transportar  a los muertos al más allá. Aparece junto a una sombra negra. Aunque la homosexualidad era común entre los etruscos, se cree que los dos hombres son padre e hijos que se han reencontrado en el más allá.

 

 

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