FAMILIA, CASA, CIUDAD Y TRABAJO
FAMILIA
La familia de un romano era una rígida estructura controlada por el paterfamilias, varón casado sin ascendentes varones vivos, a su muerte el hijo varón primogénito casado pasaba a ocupar el lugar del difunto. El poder y todos los bienes del hogar están a cargo del paterfamilias.
Los miembros de la familia eran; La esposa legítima, a través del matrimonio. Poder ad manus. Los hijos, estén casados o no. El poder del padre sobre sus hijos se denomina patria potestas y suponía, incluso, el derecho a decidir sobre la vida o la muerte, como ocurría cuando nacía un niño deforme, según recogían las Leyes de las XII Tablas. A partir de Augusto se limitará esta potestas y será el año 63 a.e.c. el último año del que tengamos noticia de su aplicación en el contexto de la Conjuración de Catilina. Los libertos, conservaban los lazos de fidelidad con las casas originarias. Era el llamado Iura Patronatus. Los esclavos conservaban el vinculo con sus amos a través de la Dominica Potestas.
En la estructura familiar de los romanos, el paterfamilias era el jefe religioso familiar, el encargado del culto al hogar, de las ofrendas y las oraciones a los lares y penates, al genius, para la fertilidad y a los antepasados o manes.
Diversas familias forman una gens. Esta tiene diferentes elementos que la identifican, tales como el culto a un antepasado común. Además, todos los miembros de la gens llevaban un mismo nombre, llamado gentilium o gentilicio. Al nacer, un romano recibía un nombre individual o praenomen, otro nombre referente a la gens o nomen gentilium y un apellido o cognomen, que identificaba a la familia.
Entre las
atribuciones del paterfamilias estaba la de concertar el
matrimonio de sus hijos en edad impúber, incapaces
jurídicamente, con los hijos de otro jefe de familia. El
matrimonio era un acto privado en el que no intervenía ninguna
autoridad civil o religiosa, pero que tenía una validez
en la sociedad romana. Primero se realizaba una sponsalia,
promesa de matrimonio, cuando los niños habían cumplido siete años.
Años más tarde se realizaba la ceremonia matrimonial según el modo
de autoridad que hubiera ejercido el paterfamilias. Si el
jefe de la familia hacía uso de su autoridad era ad manus y, según
esta forma, podía hacerse:
Usus - se ejercía la autoridad después de haber poseído a la
mujer ininterrumpidamente durante un año. Augusto hará desparecer
esta modalidad en el s.
Confarreatio - en una ceremonia religiosa ante sacerdotes de
Júpiter, Marte o Rómulo.
Coemptio - comprando la potestad sobre la mujer.
Había dos modelos de
matrimonio legítimo:
• matrimonium cum manu, por el que la esposaba abandonaba la familia
de origen y se incorporaba a la del marido.
• matrimonium sine manu, cuando la esposa permanecía bajo la
autoridad del padre. Fue la fórmula habitual desde finales de la
República ya que con ella la mujer podía recuperar la dote en caso
de divorcio.
los
romanos no concebían a los solteros. El matrimonio se acordaba para
tener hijos y no por amor. El matrimonio surgió para tener hijos
legítimos varones, ya que era obligación del paterfamilias el
asegurar la pervivencia de la familia. Cuando los cónyuges no podían
tenerlos recurrían a la adopción.
Para poder casarse los novios necesitaban el consentimiento paterno y ser ciudadanos, es decir disponer del derecho al matrimonio, el ius connubii. Cuando no se tenían estos requisitos había otras uniones legales, aunque los únicos hijos legítimos y por lo tanto portadores de derechos eran los nacidos dentro del matrimonio. El día de la boda, nuptiae, era uno de los más importantes en la vida del ciudadano y por eso se escogía con gran cuidado, consultando previamente los auspicios. En la ceremonia nupcial el momento más importante era, la coniunctio dextrarum, unión de las manos derechas, lo que suponía la aceptación del compromiso. Después se celebraba el banquete en casa de la novia y seguidamente iban a casa del novio.
Recordemos que el denominado "matrimonio" al principio, en época republicana, era una unión de derecho; un pacto entre el marido y el padre de la novia en los que se establecía un arras por parte del marido, generalmente un hombre mayor, y una dote de la novia , habitualmente adolescente. Se podía decir que era una unión para obtener una descendencia legitima y no por amor.
Cuando nacía un niño, infans, debía ser legitimado por el padre en una sencilla ceremonia, en la que levantaba al bebe del suelo, lo tomaba en sus brazos y oficiaba un ritual para que lo dioses domésticos lo acogieran bajo su protección. El padre tenía también la potestad de repudiarle, dándole la espalda; en ese caso el niño era abandonado incluso a veces vendido como esclavo. Al noveno día se le purificaba en le altar domestico, se le ponían el nombre y se le colgaba del cuello una bolsita de oro, bulla, con amuletos que le protegieran.
Con esta rígida estructura patriarcal el papel de la mujer se reducía a la procreación y a los trabajos domésticos . No obstante, dispondrá de derechos muy limitados, tales como ser dueña de su propia dote, que podía llevarse en caso de divorcio, participar en la administración de la casa, moverse libremente por las calles, etc.. No era una situación óptima, pero hubo una cierta evolución respecto a la situación de la mujer griega, y a la época tradicionalista.
Las rupturas matrimoniales eran poco comunes en un primer momento, ya que éste se consideraba una unión permanente. Sin embargo desde finales de la República y sobre todo durante el Imperio, se hicieron cada vez más frecuentes. El adulterio era muy común generalmente con las esclavas y esclavos de la casa, era algo aceptable. Incluso Livia para calmar y satisfacer el apetito sexual de Augusto le proporcionaba esclavas.
VIVIENDA Y CIUDAD
Los romanos tenían varios modelos de viviendas, dependía de la situación económica del propietario.
Las insulae, eran las viviendas urbanas la mayoría de alquiler, cenacula, pero, como los alquileres eran muy caros, era frecuente que el inquilino realquilara habitaciones a otros hasta llegarse a un tremendo hacinamiento; construidas con varios pisos de altura, como una finca, con materiales no muy buenos, dependiendo del constructor que edificara y el dinero que deseara ahorrase. Eran la residencia de las clases populares, las insulae eran poco confortables, oscuras y pequeñas. No tenían agua corriente ni retrete y las habitaciones, de pequeñas dimensiones, solían utilizarse para cualquier uso; en ellas no se solía cocinar por miedo de provocar un incendio. Se sabe que, en tiempos del emperador Augusto, se prohibió que tuvieran más de siete pisos para que no fueran demasiado peligrosas. Pero aun así algunas medían más de 18 metros de altura, como la famosa ínsula Felicles.
La domus, era una casa señorial, de un solo piso, habitada por una familia y situada generalmente en el núcleo urbano. En un principio era la vivienda tradicional de los romanos, pero con el tiempo pasó a ser la casa de las clases sociales más adineradas. El esquema clásico de una domus se aprecia en las domus conservadas de la ciudad de Pompeya.
La entrada estaba ligeramente elevada
sobre el nivel de la calle y ornamentada por dos pilastras que enmarcaban la
puerta. Se accedía por un corredor, vestíbulum. A veces podemos encontrar
unos pequeños bancos de piedra en los que esperaban los visitantes o clientes a
la espera de ser recibidos. Tras el vestíbulo atravesamos las fauces y llegamos al atrium o patio, que
constituye el centro neurálgico de la casa. La abertura superior recibe el
nombre de impluvium y solía estar decorada con toldos o tejas ornamentales que
recubrían las juntas y vigas. En el suelo encontramos el compluvium, que
constaba de una pequeña fuente y de un estanque que recoge el agua de lluvia. En
el atrio el amo de la casa recibía las salutaciones de sus clientes, se
celebraban las ceremonias de culto a los antepasados o se iniciaban los rituales
del matrimonio. En el patio encontraremos los lararium, capillas dedicadas al
culto familiar, con imagines maiorum, retratos de los ancestros más ilustres.
Alrededor del atrio se distribuían las diferentes dependencias o habitaciones de
la vivienda: el tablinum, archivo familiar, habitación reservada del paterfamilias, las habitaciones o
cubícula, en ocasiones separadas las de invierno,
ricamente decoradas, y las de verano, el triclinium, estancia dedicada a comer,
esta habitación solía tener el doble de longitud que de anchura porque en
ella comían recostados los romanos sobre el triclinium. Otras estancias serían
la biblioteca, la cocina, el sacrario, santuario religioso, la basílica, sala de
reuniones, las cenacula , retretes, algunas
incluso termas y el solarium, en un piso superior.
En la parte posterior de la domus existía primero un hortus, huerto, que
fue sustituido más tarde por un perystilum, jardín, más de acuerdo con el
gusto griego: y estaba rodeado de un pórtico con columnas que, con el tiempo,
quedará reservado la actividad cotidiana de la familia, ya que era el
espacio más tranquilo y aislado. Más alejadas del atrio se hallaban las
lavatrina, retrete.
Los materiales defectuosos y la superpoblación de ciudades como Roma, hicieron muy frecuentes los derrumbamientos e incendios.
Por último estaban las villae, casas
de campo, que eran residencias señoriales aisladas del ajetreo de la ciudad. Los
propietarios, solían tener casa en la ciudad, y pasaban largas temporadas
para recuperarse del cansancio o de las actividades políticas o militares.
Podemos diferenciar dos usos de la villa:
villa urbana; es la zona de la vivienda destinada al amo, normalmente
acondicionada para el ocio de la familiar y adornada con gran lujo ornamental y
la villa rústica; que es la parte agrícola de la hacienda, o una villa dedicada
a las labores agrícolas, donde se encuentran tierras de labor, pastos y
dependencias relacionadas con la explotación económica: cocina, bubilia y
equilia, establos para bueyes y caballos,
los cortes, corrales, el horreum , granero, el apothecae,
almacén de frutas, las viviendas de los trabajadores, prensas, bodegas, etc..
El mobiliario de las casas no era excesivo y destacaba por su funcionalidad, armarios, cofres, mesas pequeñas de tres patas, espejos o las camas, lecti. Estas tenían colchones de plumas u hojas y cojines y almohadones; servían para dormir y estudiar, escribir y si estaban en el triclinium para comer. Los tapices y cortinas eran utilizados para cubrir la ventanas y separa estancias. La pintura era un elemento de decoración al igual que el mosaico.
¿Cómo era una ciudad romana?
Los primeros asentamientos romanos carecían de planificación y su trazado respondía a la adaptación al medio físico, lo que determinaba una estructura caótica. La planificación urbana, que observamos en las diferentes ampliaciones de Roma y en las ciudades de nueva creación, utilizan el modelo hipodámico, que partía de un trazado rectangular y geométrico con calles paralelas y perpendiculares entre sí. Cada cuadrado formaba una manzana, insula.
Las calles de las ciudades romanas estaban pavimentadas. Además había aceras porticadas para los peatones. Entre todas las calles destacan dos grandes avenidas que recorrían de norte a sur (cardo) y de este a oeste (decumano) la ciudad. Estas dos calles convergían en el centro del rectángulo en el foro, autentico corazón de la ciudad.
El foro romano es heredero del ágora griega. Se diseñó como un espacio rectangular porticado, que concentraba toda la vida pública. En él se levantaban los principales edificios de gobierno, de culto, económicos o judiciales. Además, al aire libre realizaban los grandes discursos los magistrados y los alabanzas funerarias los parientes de los fallecidos.
Los romanos tuvieron a lo largo de su historia una gran preocupación en mejorar las condiciones de vida y seguridad de sus ciudadanos. Se empleó el material más resistente la piedra, el opus caementicium y el ladrillo.
La perfección de estas obras de ingeniería se manifiesta en que muchas de ellas están hoy en día en pié, incluso algunas de ellas en activo.
Generalmente, las ciudades romanas estaban bien provistas de agua. Arquitectos e ingenieros mostraron sus capacidades en la construcción de puentes, acueductos, sistema de alcantarillado y termas. Para traer el agua construyeron inmensas conducciones que han sobrevivido hasta hoy. Resulta admirable que tuvieran los conocimientos de ingeniería hidráulica para realizar sifones y adecuar la resistencia de los materiales a cada tramo de la conducción. Destacan los acueductos de Segovia, Tarragona, Mérida, Chelva...
Los puentes eran una construcción fundamental en el sistema de comunicaciones romanas al permitir salvar los desniveles del terreno, sobre todo ríos. Se levantaban con bloques de piedra encajados sin argamasa. Un buen número de ellos han sobrevivido intactos hasta la actualidad como los de Alcántara, Carmona, Mérida...
Es una de las grandes obras de arquitectura civil urbanas es el alcantarillado. Las aguas negras se depositaban en los ríos o en el mar a través de una red cloacas, galerías subterráneas construidas en forma de bóvedas de medio cañón. Destaca la cloaca Máxima de Roma construida por los etruscos en el s. VI a.e.c. que recorre una distancia de 800 metros desde el Foro hasta el Tíber.
EDIFICIOS PÚBLICOS
El Templo
Entre los edificios más importantes de las ciudades romanas estaban los templos, muy parecidos a los griegos, aunque levantados sobre un pedestal. Tenían planta rectangular y estaban rodeados por una hilera de columnas. Se remataban con un tejado a dos aguas que daba lugar a un frontón anterior y otro posterior donde solían representar escenas mitológicas. A los romanos les importaba el aspecto exterior del templo, ya que a su interior, donde se encontraba la imagen del dios, o la diosa, sólo podían entrar los sacerdotes. Delante de los templos los romanos rendían culto a sus dioses y les pedían solución a todos sus problemas. También consultaban allí sobre su futuro. El templo principal de las ciudades romanas normalmente estaba dedicado a la tríada capitolina: Júpiter, Juno y Minerva.
La basílica
Las basílicas eran amplios recintos rectangulares terminados en un ábside. En ellos se impartía justicia o se hacían negocios. Posteriormente los cristianos copiaron esta planta para sus templos, dando lugar a un tipo de iglesia.
La Curia
Lugar donde se reunía el Senado en Roma. En las provincias había un consejo formado por los decuriones que eran los que hacían las funciones del senado. Se trataba, generalmente, de un recinto rectangular con bancos a lo largo.
El Mercado
Los mercados se hallaban generalmente en el Foro. El mercado se dividía en tabernas, locales comerciales que vendían todo tipo de mercancias. En Roma, por sus grandes dimensiones, se crearon foros especiales para las verduras como el forum holitorium o para la carne, forum boarium.
Distintos tipos de Opus: Opus Sileceum: grandes bloques de piedras irregulares. Opus Quadratum: Bloques en forma de paralelepípedo. Opus Testaceum o Latericium: ladrillos de barro cocido. Opus Incertum: pequeños bloques o fragmentos de piedras colocados sin orden. Opus Reticulatum: pequeños bloques cuadrados o de ladrillos colocados imitando a una malla de red. Opus Mixtum: una mezcla de reticulado y ladrillos.
TRABAJO
Solo una minoría podía llevar una vida más cómoda sin trabajar excesivamente, dedicándose a sus negocios o a vivir de las rentas de su familia. La mayoría de los romanos se ganaban la vida trabajando.
En un principio la actividad más abundante era la agrícola, pero en los últimos años de la República la mayor parte de los campesinos tuvo que abandonar sus tierras al no poder competir con los modelos de explotación basados en la mano de obra esclava. Emigraron a las nuevas tierras conquistadas, las colonias, en Hispania, la Galia, norte de África, etc., o la ciudad. La agricultura fue siempre bien considerada, al contrario que otras actividades manuales.
Roma basaba su fuerza
económica en la esclavitud y la abundancia de esclavos. Las continuas conquistas
hasta el siglo II. aportaban una gran cantidad de mano de obra gratuita, lo
que hacía innecesaria la aplicación de nuevas técnicas de trabajo, pues para
producir más solo se necesitaba comprar más esclavos, para trabajar la tierra.
La consecuencia principal fue que millones de personas en todo el Imperio vivían
en condiciones muy difíciles, sin posibilidad de promoción social o económica.
Solo unos pocos privilegiados lograrían emanciparse, pero seguirían trabajando
para sus viejos amos.
Especialmente muy dura era la situación de los mineros, con escasas
posibilidades de supervivencia. El trabajo de la minería estaba destinado a ser
desempeñado por esclavos o condenados a este tipo de trabajos. En algunos casos
algunos dueños arrendaban esclavos que no necesitaban en sus explotaciones para
que trabajaran en la mina y así se quedaban con el sueldo que el Estado pagaba a
los mineros y que pasaba directamente a sus amos.
Pero en las ciudades el trabajo mayoritario era el artesano, encontrábamos tiendas artesanales de cerámica, calzado, telas, alimentos, etc.,
La actividad artesanal se
desarrollaba, generalmente, en pequeñas tiendas o directamente al aire
libre. Los vendedores gritaban anunciando la calidad de sus productos en
medio de la multitud que discurría por las calles, a fuera a pie, en
pasamanos o en carruajes. Los carruajes tenían unos limitadores de
velocidad a base de grandes bloques de piedra intermitentes cada cierto tiempo.
También existían grandes factorías, fabricas con más de sesenta o setenta
trabajadores, dedicadas a la producción en serie de cerámica, al envasado de
productos alimenticios o a almacenes de productos para el comercio o el
ejército.
Parte de la pequeña actividad artesanal también se realizaba en el ámbito de la
domus, donde el paterfamilias coordinaba a panaderos, tejedores,
jardineros,.... que constituían unidades económica autosuficientes. El trabajo
de los esclavos domésticos solía ser más llevadero, especialmente si procedían
de Grecia y se dedicaban a la educación o tutela de los hijos impúberes.
Aparte de los que trabajaban, el Estado debió alimentar a un gran número de
humiliores, hombres libres de las clases populares que viven en las ciudades y a
sus familias para evitar disturbios en las ciudades. Se establecieron préstamos
a bajo interés para los pequeños agricultores y fondos de alimentos para
huérfanos jóvenes.
Si la vida no era fácil para la mayoría de la población con la crisis del siglo
III, se eliminó el papel protector del Estado y provocó la búsqueda de la
protección en las grandes familias autosuficientes. Era el final del mundo
clásico y el principio del feudalismo medieval.
¿ Como era el día de un romano ?
El día se dividía en doce
horas, prima hora, secunda, tertia, etc. desde la salida hasta la puesta del
sol. Por lo que las horas tenían más duración en verano que en invierno.
La noche se dividía en cuatro turnos de vela o vigilia prima vigilia, secunda, tertia, etc., desde la puesta hasta la salida del sol. Consecuentemente, las
vigiliae eran más largas en invierno que en verano.
El final de la hora sexta y comienzo de la séptima coincidía con el mediodía,
meridies. El paso de la segunda a la tercera vigilia coincidía con la media
noche, media nox.
Por la mañana, los romanos se levantaban muy pronto, se levantaban un poco
antes de los primeros rayos de luz y se acostaban con la puesta del sol.
Se preparan rápidamente ya que se dormían con la ropa interior puesta. Se
lavan brazos y piernas. Tomaban el desayuno, pan, queso, miel, dátiles,
aceitunas, y se dirigían a su trabajo. Los esclavos ya habían empezado a
trabajar.
Al salir el sol comienza la salutatio, los trabajadores saludaban a su patrono.
Los patronos tienen muchas personas a las que saludar, se visten con la
toga y a la calle. La salutatio dura hasta la segunda o tercera hora del día.
El resto de la mañana está consagrado a los negocios, públicos o privados. Los
personajes mas importantes bajan al foro a relacionarse con otros clientes
o ciudadanos. Los artesanos abrían sus tiendas al publico y realizaban sus
trabajo diario.
En general, la mañana se dedica a los negocios y al trabajo, la tarde al
descanso, pero los esclavos trabajan todo el día.
El almuerzo, o comida, prandium tiene lugar a mediodía, es parecido a la cena,
pero menos copioso. Se trata de una especie de almuerzo frío con, algo de carne,
frutas y vino.
Por la tarde la a siesta dura hasta la octava hora, entre la una y media y las
dos de la tarde. Después los romanos toman un baño en las termas,
los muy adinerados en sus propias casas, los demás en los baños públicos, donde
había que pagar una entrada, a no ser que estuvieran promocionados por el
Emperador o algún rico.
La cena era la comida principal del día y comenzaba a la hora novena o décima
sobre las tres de la tarde. Después vendría el comissatio. Una vez
acabada la velada, los esclavos debían de seguir trabajando para tener todo
preparado para el próximo día.