ABRIL
Unas excavaciones confirman que Dénia ya tenía carencias de agua en el siglo I
Los trabajos
arqueológicos descubren una canalización desde el Montgó hasta Dianium
Levante -EMV Dénia 29/04/04
Las excavaciones arqueológicas efectuadas en el interior de la
ermita de Santa Llúcia, en Dénia, y dirigidas por el arqueólogo municipal, Josep
A. Gisbert, y Emili Moscardó, han sacado a la luz una canalización de agua del
siglo I d. C. Los arqueólogos se muestran bastante seguros de que esta
conducción llevaba agua desde un manantial hasta Dianium. Ya entonces, como
también ocurre en la actualidad, el suministro debía ser un auténtico quebradero
de cabeza para la antigua ciudad romana.
Gisbert ha apuntado, además, la existencia en una parcela municipal adyacente a
la ermita de un pozo de grandes dimensiones que induce a pensar que pudiera
haber desde la antigüedad clásica una fuente, torrente o, lo que es menos
probable, un ingenio hidráulico del tipo de una noria para la extracción de
agua.
Los
restos arqueológicos tienen el apoyo de testimonios epigráficos. El
arqueólogo municipal cita una inscripción descubierta en el siglo XVII en
l'Hort de Morand y que se conserva en el Museo de Bellas Artes de
Valencia. El texto, sobre un bloque de piedra calcárea, es del siglo II d.
C. y documenta la escasez de agua en la ciudad dos milenios atrás. La
inscripción, como ha comentado el arqueólogo, «se refiere a un rico
dianense que, en periodos de escasez, canalizaba agua de lluvia con gastos
costosísimos, y que suministraba grano en tiempo de malas cosechas». «No
es, sin embargo -afirma Gisbert- el único testimonio de intentos de
suministrar agua desde el Montgó a la ciudad. En el siglo XVII se
realizaron obras de canalización y embalsamiento en una empresa más
onírica que real: llevar agua desde la Cova de l'Aigua hasta la ciudad».
La conducción tiene un ancho de 44 y 64 cm. y una altura de 94 cm.
La Vía más
Augusta del AVE
El yacimiento romano descubierto al
construir la plataforma ferroviaria del tren de alta velocidad saca a la luz
hallazgos de gran valor en la excavación más extensa y mejor conservada de
los últimos años
Teresa Albendín, L'Ènova
El pasado y el futuro de l'Ènova confluyen en la misma vía. Ambos han cogido
idéntico tren que, aunque es de alta velocidad, ha hecho una parada obligada
justo al lado del cementerio. Un punto donde se excava la tierra para
reconstruir los orígenes romanos de un pueblo y donde dentro de unos meses
comenzará a levantarse la plataforma del AVE. Los trabajos para la construcción
de la nueva línea ferroviaria han permitido sacar a la luz los restos de una
villa romana del siglo I perteneciente a un noble patricio. La importancia del
yacimiento es tal que el Gestor de Infraestructuras Ferroviarias, adscrito al
Ministerio de Fomento, ha modificado el proyecto del AVE para esta zona con el
fin de elevar la plataforma para que no toque en ninguno de sus puntos a la
antigua villa.
Dos lápidas funerarias latinas y algunos objetos de cerámica encontrados en la
zona del actual cementerio eran hasta el pasado verano los únicos indicios
fiables de la posible existencia en l'Ènova de una villa romana bajo la
jurisdicción de Saetabis. La tradición oral hablaba del posible origen romano de
l'Ènova e, incluso el topónimo del municipio, que deriva del latín Ianua
(puerta), para algunos historiadores podría indicar la puerta de entrada de la
Vía Augusta al territorio de Saetabis. Pero pese a todo, hasta ahora, no
existían más indicios ni se habían encontrado más restos que certificaran la
presencia de los romanos en esta zona, que pudo ser un punto estratégico al
estar cerca de un montículo y no muy lejos de la calzada romana.
Con los trabajos previos para la construcción de la vía del AVE se arrancaron
los naranjos cultivados en esta zona y con el movimiento de tierras empezó a
aparecer mármol y restos de cerámica en superficie. Era el descubrimiento de un
nuevo yacimiento. Se realizaron unas excavaciones previas para poder sopesar la
importancia del hallazgo y, ante lo que se presumía que podía ser una villa
romana de gran valor, el GIF, a instancias de la dirección general de
Patrimonio, realizó un proyecto de excavación completo de la zona. Hace dos
semanas se iniciaron las excavaciones de un área de 2.600 metros cuadrados. Los
trabajos son promovidos por el GIF, supervisados por Patrimonio y ejecutados por
Xàtiva UTE y se prologarán 4 meses.
Y ya en los primeros días de excavación, los arqueólogos han ido constatando la
importancia del antiguo asentamiento romano. Se trata de uno de los yacimientos
de mayor extensión y mejor conservado que se excava en los últimos años. De
hecho, ya se ha encontrado gran cantidad de cerámica, vidrio o monedas,
destacando entre los hallazgos varios mosaicos, unas termas domésticas, un
templo privado con una escultura y la inscripción sepulcral de un liberto
romano. Los propios arqueólogos que trabajan en el proyecto, como siempre
cautos, no pueden disimular su emoción por el descubrimiento, porque, aunque
ahora aún hablan sobre tesis, saben que a medida que avance la excavación se
obtendrán muchos datos sobre la antigua villa romana. Además, está previsto
realizar un estudio multidisciplinar que ayude a reconstruir lo que fue aquella
época y difundir los hallazgos.
Los trozos de muros que están al descubierto empiezan a desvelar cómo era la
construcción, aunque aún se trabaja en el proceso de delimitación. La villa
consta de un patio cuatripórtico, en medio está la alberca. Casi todas las
estancias dan al patio. Los recubrimientos de mármol de las estancias, la
abundante cerámica romana (terrasigillata), el piso de ladrillo romboidal, las
termas, el templo y otros elementos arquitectónicos revelan la
gran riqueza del patricio que habitó la villa.
Situado sobre una de estas estancias de grandes dimensiones, el coordinador y
codirector de la excavación, David Vizcaíno, concretó que en esta zona es donde
se ha localizado un templete privado, fragmentos de una escultura y una lucerna.
Vizcaíno comentó que la villa tiene su origen en el siglo I o II, aunque por
algún motivo se abandonó, y volvió a ser ocupada en el siglo V. La forma en la
que se derrumbó el techo ha permitido que las estancias estén como selladas y ha
ayudado a su conservación.
La excavación se ha dividido en tres zonas a cargo de los directores técnicos
Aquilino Gallego, Elisa García y Rosa Albiach. Gallego se ocupa del área de las
termas, que están en proceso de definición pero ya denotan gran importancia. En
el proyecto trabajan 40 peones, 5 técnicos, 3 dibujantes, un topógrafo y un
auxiliar de laboratorio. Su labor servirá para reconstruir la historia.
DIARIO LEVANTE-EMV.
12/4/04
DIARIO LAS PROVINCIAS. 6/04/2004.