Arqueólogos municipales dirigidos por
Albert Ribera hicieron varias catas en
1993 en la plaza de la Virgen y en el
interior de la propia Basílica. El
resultado fue el hallazgo del foro romano,
con piezas del pavimento en buen estado de
conservación.
Fuentes municipales indicaron ayer que, de
cara a la demolición del edificio anexo
del templo mariano, se han reanudado los
contactos entre estos expertos y los
arquitectos que se encargan de la
rehabilitación del edificio, en un
proyecto coordinado por Ignacio Bosch y
bajo la tutela de la Universidad
Politécnica.
Como publicó LAS PROVINCIAS, la comisión
municipal de Patrimonio concedió en
febrero pasado licencia a la siguente fase
en la intervención del inmueble, tras
haber terminado ya la limpieza y
consolidación de las pinturas murales de
Antonio Palomino y la cúpula, tanto por
dentro como por fuera.
Además, se ha previsto la construcción de
una capilla subterránea en el actual
jardín de la plaza Cor de la Mare de Déu.
Esta parte todavía está en estudio, aunque
el arranque de esta sala estará en el
nuevo edificio anexo, donde se sitúa con
seguridad parte del foro romano.
Las mismas fuentes rechazaron apuntar la
intención de la rehabilitación, en el
sentido de si se mostrará al público el
foro de época romana. En todo caso, falta
por definir esta parte de la licencia y
que dé su aprobación definitiva la
Conselleria de Educación y Cultura.
La demolición del edificio anexo,
levantado en el siglo XIX, dos siglos
después del principal, se justifica por el
pésimo estado de la estructura y la
cimentación, que aconsejan el derribo
controlado y el desmontaje de la fachada,
para volver a colocarla después de las
obras.
Ley de Patrimonio
Cultural
El concejal socialista Juan Soto subrayó
recientemente que esta parte del proyecto
de la Politécnica choca de lleno con la
ley de Patrimonio Cultural, al estar
catalogado el templo como bien de interés
cultural.
En la parte trasera de la Basílica, este
mismo lunes comenzará la excavación previa
a la colocación de la treintena de pilares
que debe sustentar la futura plaza. El
Ayuntamiento adjudicó esta obra por 5,2
millones de euros y un plazo de ejecución
de 17 meses.
Los arqueólogos han trabajado desde los
años 80, bajo la dirección de Ribera, en
los restos de la ciudad fundacional romana
y en estratos superiores, pertenecientes
al periodo visigodo, islámico y medieval,
entre otras culturas.
La obra contratada supone proteger los
restos de los edificios y habilitar una
gran cámara visitable, para que el público
conozca la estructura de las primeras
calles de Valencia. Para otra fase
posterior se deja el proyecto museístico,
donde se expondrán varias piezas recogidas
durante las excavaciones. El acceso estará
en la calle de la Harina y en la calle del
Almudín.