LA VILLA ROMANA DE CUEVAS DE SORIA
La primera excavación fue llevada a cabo por Blas Taracena en 1928 y 1929, sacando a la luz lo que quedaba de la vivienda; los suelos y los arranques de las paredes.
Estos arranques definen una estructura de gran patio central, con peristilo y con una simetría definida a partir del eje de una gran habitación con ábside sobresaliente. A sus lados se adosan habitaciones menores y pasillos absidados.
Los suelos están recubiertos con ricos mosaicos policromos con figuras geométricas, con un curioso anagrama en algunos medallones centrales, que se puede interpretar como una marca de propiedad. La villa tiene una superficie total de unos 1.400 m2. Taracena distinguió 24 mosaicos correspondientes a otros tantos habitáculos .
El 6 de junio de 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.
Por los trabajos de Taracena se identificó como una villa habitada entre los siglos III-V y que seguramente se abandonó de una manera controlada, no violenta, de ahí la poca riqueza de materiales que se han encontrado, en contraste con la suntuosidad reflejada por la estructura y por los mosaicos.
El estudio de los mosaicos realizado recientemente por María Cruz Fernández Castro, pone en evidencia el origen norteafricano de los esquemas decorativos. Su datación en el siglo IV, coincide con la ya indicada por el primer investigador.
De las últimas excavaciones se desprende que esta construcción y estos pavimentos se superponen a otra anterior de la que no es sólo una reforma, sino un cambio profundo, que afectó a la estructura y que aconsejó cegar todo el parapeto del lado sur y dejarlo inutilizado. No se reconoce aún el fin de esta estructura, aunque el encaño que la protege de las filtraciones y los materiales ahumados la relacionan con calor. Pudo estar vigente entre los años 150 y 225 de nuestra época.
Esta situada en el mejor punto de toda la zona cerca del río, en un llano flanqueado.
En sus alrededores se ha documentado abundante población en la época prerromana.