TESOROS DE HISPANIA

 

 

Hispania la tierra de la abundancia, el tesoro más apreciado de Roma. Tras siete siglos de relación la huella del Imperio es imborrable.
Minerales, trigo, vino, aceite, soldados, cerámica, conservas, esparto, intelectuales y esclavos.
La Hispania fue la perla de Roma pieza clave en el dominio del Mare Nostrum.


Hispania se repobló con soldados veteranos, como el caso de Emérita. Se calcula que Hispania tenía una población de unos cinco millones de habitantes.


Descubramos algunos de  sus tesoros:


En la agricultura el cereal más abundante era el trigo, un alimento de primera necesidad, base del pan. Se suministraba gratis al pueblo romano y era el pilar de la alimentación del ejercito y de la mayoría de la población. Las mayores explotaciones se hallaban en la meseta y el sur peninsular. Los olivares y los viñedos eran fundamentales en la elaboración del aceite y del vino. Eran muy apreciados y más de una vez los olivos fueron confiscados por el Estado, por su relevancia económica. Hispania también destacaba por su producción de verduras, hortalizas y legumbres; destacaban la lechugas de Cádiz, las alcachofas de Córdoba o las trufas de Cartagena. En la construcción de barcos se empleaba el esparto y los bosques de Hispania.


En la ganadería destacaban los caballos astures y galaicos; los cerdos de Extremadura. En la meseta destacaba el ganado ovino dedicado a proporcionar lana de excelente calidad.
 

En la pesca, en los mares de Hispania abundaban los atunes, calamares, congrios, ostras, etc. En el río Guadalquivir abundaban los esturiones y otras especies. EL pescado era la base de la industria conservera y del salazón hispano. Destacan las factorías de Garum del Levante Hispano.
 

En minería y cantería,  los minerales de la meseta eran extraídos para fabricar monedas, utensilios y armamento. Oro, plata, cobre, plomo. Era el bien más preciado por los romanos. La plata y el plomo abundaban en Cartagena y Linares. En Ríotinto destacaban el cobre y la plata. El oro destacaba en la provincia de la Bética, Asturias y el noroeste; un ejemplo es el yacimiento de Las Médulas. El mercurio en Almadén y el hierro en Moncayo, Cantabria y Toledo. También explotaban las canteras pétreas para realizar sus obras publicas como el acueducto de Segovia, cuyos 20.400 sillares de granito se extrajeron de la sierra de Guadarrama.
 

En la industria textil las telas levantinas y turdetanas eran las preferidas por los romanos, su menor precio que las orientales o las italianas, las convirtió en un producto muy demandado. La capa de lana celtíbera, sagum, eran muy demandadas.
En la industria vitivinícola Andalucía y Cataluña eran los mayores productores de vino, era de peor calidad que el italiano o el griego y por eso se mezclaba con hierbas, pero también era más asequible. La producción estaba más orientada al consumo interno.
En la industria alimentaría el vino y el aceite eran la joya de la corona. Destacaba el salazón de atún y el garum; el aceite de oliva andaluz llego a competir con el italiano. También destacaban los higos de Sagunto.
La industria alfarera, cerámica y vidriería, eran indispensables para las industria de salazón y conservas, ya que estas requerían una gran cantidad de recipientes para poder guardar los alimentos, las ánforas. En cerámica destacó la Sigillata realizada en Tricio, la Rioja. También alcanzo renombre el vidrio del valle del Guadalquivir.

Uno de los condimentos más usados y valorados era la sal; Roma supo aprovechar este recurso natural y abundante en Hispania. Destacamos las salinas de Torrevieja y Santa Pola en Ilici, aun en uso.

Cabe destacar las minas de Lapis especularis; cristal de yeso traslucido utilizado en ventanas y decoración, en la meseta manchega, cuya explotación enriqueció la ciudad de Segobriga, Hoy en día hay un yacimientos visitable en Osa de la Vega (Cuenca).

 

 

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