CIRCO

 

Fue construido a finales del siglo I, en tiempos del emperador Domiciano, 81-96, complementando el programa de ordenación urbana del sector oficial de representación provincial de la ciudad. 

Tenía una forma alargada con unos 325 metros de largo y hasta 115 de ancho, y se calcula que tenía una capacidad para unos 30.000 espectadores.

De sus elementos estructurales se han conservado buena parte de las arcadas que sostenían las gradas, restos de la fachada exterior y del podio, así como algunas de las monumentales puertas de acceso al edificio.

 

El circo se cimentó sobre una serie de potentes bóvedas que cumplían una doble función: por un lado, eran la cimentación sobre la que se asentaban las gradas, las escaleras y la plataforma superior, y, por otro, sirvieron de corredores internos que posibilitaban la distribución de los espectadores por todo el edificio.

 

                    

Se han conservado tres arcos de medio punto de la fachada perteneciente a la zona de la cabecera, el primero de los cuales da acceso a una bóveda de circulación interna del circo y se conserva íntegramente en su forma original. El arco central conducía a una escalera que permitía acceder a la parte superior del circo y, desde allí, a los asientos de la grada. Se conservan los tres primeros peldaños originales. En los extremos del segundo escalón se pueden observar unas perforaciones para encajar posiblemente los bornes de una reja o puerta para poder cerrar el edificio cuando no había espectáculo.

 

La grada estaba dividida en dos sectores (maenianae) separados por un pasillo (praecintio). Es posible que en el lado largo, que corresponde a la actual plaza de la Font, pudiera haber existido una tercera maeniana. En general de la grada se conserva la base, construida en opus caementicium y estaría completamente revestida con sillares.

De la grada se ha conservado el núcleo de cemento sobre el que se sentaba el público, que originalmente estaba revestido de piedra. La grada conservada en este sector corresponde aproximadamente a la mitad de la curva.

 

                         

 

La bóveda de San Hermenegildo sostiene la plataforma superior del circo en la zona de la curva. Por una lado, limita con la muralla del paseo de San Antonio, por el otro pueden verse una serie de bóvedas inclinadas que servían para sostener la grada.

La bóveda larga de cañón tiene una longitud de 93 metros y servía para sostener parte de la superficie superior del circo en uno de sus lados longitudinales. A su derecha la bóveda limita con la plaza de representación del foro provincial y, por el otro lado, con las bóvedas de las gradas del circo. Al final de la bóveda larga existe en la actualidad un acceso a una sala cubierta con bóveda que guarda en su interior una escalera central con unos corredores laterales a ambos lados. La escalera daba acceso a la grada y por los corredores se podía llegar a la arena del circo. Se trataba de un acceso entre la grada y la pista.

 

Desde la sala de exposiciones Tarraco, puede observarse un fragmento de grada de la que se conserva el soporte de cemento en forma escalonada, sobre el que estaban colocados los asientos para el público. Ésta es rectilínea ya que nos hallamos en uno de los lados longitudinales del edificio.

 

En el vestíbulo de la sala del sarcófago se exponen fragmentos de una gran columna de mármol de Carrara que formaba parte del gran templo de culto imperial situado detrás de la actual Catedral.

      

La sala expone el sarcófago de Hipólito que data de inicios del siglo III y se recuperó del mar. Sus relieves reproducen el mito de un héroe clásico: Hipólito. La mitología nos narra que su madrastra, Fedra, se enamoró de él y viéndose rechazada por Hipólito planeó matarlo con la complicidad del dios del mar. Poseidón envió un monstruo marino que espantó los caballos del carro del héroe e Hipólito murió aplastado bajo las ruedas de su propio carro.

 

Gracias a sus inscripciones funerarias, conocemos a dos de los aurigas que participaron en las carreras de Tarraco: Eutyches y Fuscus.

 

A partir del siglo V las estructuras arquitectónicas del edificio son ocupadas paulatinamente por viviendas particulares. En la Edad Media la población se establece en la Parte Alta. En el siglo XII el circo era el suburbio y en el siglo XIV se amplia la muralla medieval y se integra el circo en la ciudad. La nueva muralla del siglo XIV, “La Murallita” se construyó aprovechando la fachada del circo.

  

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