CASA ANFITEATRO

 

Empezó a excavarse en 1947, quedando hoy zonas por descubrir. Esta situada a extramuros de la ciudad.

Este conjunto llamado Casa del Anfiteatro incluye un tramo de muralla, un tramo del acueducto de San Lázaro, una Torre del Agua, un mausoleo y restos de dos viviendas.

A través de los restos cerámicos obtenidos en las excavaciones de 1992 se ha datado la construcción de esta casa en el siglo I d.C., pero el uso continuado durante más de trescientos años ha transformado la casa original. Se superpones restos del siglo I y III.

A principios del siglo IV la casa es abandonada  y una necrópolis invade su área.

Debido ala extensión y complejidad de los   restos han aparecido dos hipótesis. Seria una mansión de carácter señorial. O serian dos mansiones unidas por el llamado “Pasillo de las Hachas”.

Tramo del acueducto de San Lázaro.

El canal esta construido sobre un muro. Hacia el interior del recinto de la Torre del Agua, aparece una fuente que es una gárgola con cabeza de león. Aquí el canal descansa sobre un arco de ladrillos. En dirección a la muralla, la conducción se bifurca hacia el oeste, continuando el canal principal, hacia la Torre del Agua y de esta al Anfiteatro, donde se supone que cerca de este estaría el depósito final del acueducto.

Torre del Agua.

Es de planta rectangular, con muros de ladrillos y sillares de mampostería. La cubierta es abovedada de ladrillos. La función de esta torre seria la decantación de las impurezas que llevara el agua.

Casa de la Torre del Agua.

De finales del siglo I d.C. contiene dos habitaciones que poseen el mosaico original. Los mosaicos representan motivos geométricos en blanco y negro. En alguna pared se puede observa restos de estuco imitando mármol, para dar mayor sensación de riqueza.

                

 

 

Mausoleo.

Esta datado en la segunda mitad del siglo III d.C., es de planta rectangular y esta orientado al este. Dos lechos fúnebres – utilizados para el banquete funerario- flanquean la entrada, también aparece una pileta circular.

En su interior aparecieron ocho enterramientos  de inhumación, al lado de una mesa del culto funerario. La puerta estaba coronada por un dintel con la representación de los dos ríos de Emerita, el Ana –Guadiana- y el Barraeca –Albarregas-, así como la inscripción del fundador, C. Iulios Sucesianus.

 

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